Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle datos que puedan ser de su interés.

Si acepta este uso pulse aquí

 

 
LIBROS >> Arte y Humanidades >> Filología
Studia indogermanica et palæohispanica in honorem A. Tovar et L. Michelena
Villar Liébana, Francisco (ed.)
.9788413198095
Materia: Lenguas clásicas
Páginas: 400
Fecha de edición: 2026
ISBN/ISSN: 978-84-1319-809-5
Idioma: Castellano
Tipo de edición: Digital (PDF)

Precio c/IVA:
Acceso abierto.
Descargar
Descargas previas 40
PRÓLOGO DE FRANCISCO VILLAR LIÉBANA
Salamanca, 17 de junio de 1989

Al contrario que T. Santander y J.A. Pascual, yo no puedo evocar lejanos recuerdos ni trenzar nostalgias en torno a las figuras de Tovar y Michelena. A ambos los conocí algo tarde y nunca tuve la suerte de aprovechar su magisterio. Salvo fugaces contactos, mi relación personal con Tovar no comenzó hasta su regreso de Alemania, allá por el año 1978, cuando se reincorporó desinteresadamente a la docencia en la Universidad de Madrid que, en forma tan inexplicable como inmerecida, lo recibió con una cierta indiferencia y frialdad. A Michelena lo vi por vez primera con motivo de una oposición en la que él era tribunal y yo candidato. No han sido, pues, razones personales las que me han movido a promover este homenaje conjunto, aunque mi breve relación con uno y otro llegó a ser amistosa.

Tovar, para la Lingüística Indoeuropea, española en general y salmantina muy en particular, tiene el rango de fundador. Fue Bonfante quien despertó su vocación de comparatista durante los agitados años de la República, al calor del interés por la Lingüística Comparada que fomentaba Menéndez Pidal en el Centro de Estudios Históricos. Luego completó su formación en la Alemania de los años ’30, que bullía de uniformes, banderas y esperanzas. Y poco después, ya en los ’40, comenzó su tarea instalado en Salamanca. Todos los que hoy nos dedicamos en España a esta rama del conocimiento tenemos a Tovar en nuestro árbol genealógico. Todos, directa o indirectamente, somos discípulos suyos.

Michelena ha sido el primer Catedrático de Lingüística Indoeuropea de la Universidad española. Durante una década continuó en Salamanca la tradición de Tovar hasta que, llamado por el sentido del deber hacia su tierra, se incorporó a la Universidad del País Vasco a la que entregó su último magisterio. Fue entonces cuando yo tuve el honor de sucederle en la Cátedra de Salamanca.

La significación de ambas figuras para las Universidades de Salamanca y del País Vasco es tan palmaria que resulta superfluo acumular argumentos para justificar este modesto homenaje. Pero quizás no sea ocioso explicar el porqué de su carácter conjunto.

Ya queda dicho cómo sus figuras se enlazan en el protagonismo de la indogermanística salmantina. Y luego está su común dedicación a las lenguas prerromanas de la Península. Y la amistad personal que los unía. Y la comunidad, ampliamente compartida, de unos mismos amigos y colegas, que ahora protagonizamos este tributo. Al elegir un modelo para el homenaje he preferido uno de participación restringida. A ello no han sido ajenas —pero tampoco únicas— las razones presupuestarias. Así, me he visto obligado a renunciar a la colaboración de numerosos colegas que habían ofrecido generosamente su participación. A todos ellos les ruego me disculpen.
.